Talgo y KTZ reviven el ferrocarril kazajo

En Kazajistán, el noveno país más grande del mundo, el desarrollo económico alimentaba a comienzos de la pasada década la demanda de transporte, pero el material rodante convencional era incapaz de acortar las gigantescas distancias. La llegada de los primeros trenes Talgo revolucionó su sistema ferroviario.

Kazajistán cuenta con una red ferroviaria de unos 15.000 kilómetros de extensión con ancho de vía ruso (1.520 mm), herencia en su mayor parte de la época soviética. Tras la independencia del país, caracterizado por la distribución desigual de la densidad de población, una de las prioridades gubernamentales fue la de modernizar las infraestructuras de transporte tomando al ferrocarril como eje principal.

La operadora nacional Kazakhstan Temir Zholy solicitó en 2001 a Talgo el envío de una composición de seis coches de tren pendular para ejecutar una serie de ejercicios de demostración en el trayecto de más de 1.350 kilómetros que enlaza Almatý y Astaná, las dos ciudades más importantes del país. El resultado no pudo ser más revelador: los coches de Talgo lograron reducir el tiempo de viaje en ocho horas, frente a las 20 que empleaban los mejores trenes convencionales de la época. Tras el éxito de las pruebas, en 2003 KTZ incorporó dos ramas para servicios nocturnos de nueva fabricación a su parque de material rodante, a las que se sumó luego el pedido de otros 436 coches a partir 2010.

Solución específica a una demanda inédita

Pese a la dureza del clima continental en Kazajistán, caracterizado por una oscilación térmica anual cercana a los 90 grados, el tren de Talgo demostró ser la mejor opción para aquellas operadoras que necesitan recortar los tiempos de viaje en escenarios de inversión poco intensiva en infraestructura. Su tecnología de pendulación natural, que le permite circular más rápido en las curvas que otros trenes convencionales, el bajo peso de sus composiciones y la configuración articulada con ruedas dotadas de guiado automático hacían de los coches pendulares la mejor decisión de compra.

  • Drástica reducción de los tiempos de viaje: hasta ocho horas menos entre Almatý y Astaná.
  • Velocidad comercial de 110 km/h en un trayecto de más de 1.350 kilómetros, una distancia similar a la que hay entre París y Varsovia.
  • Máximo rendimiento de la infraestructura ferroviaria existente, sin necesidad de inversiones adicionales.

Adaptado al entorno

Las dos composiciones fueron especialmente diseñadas para mejorar la oferta de KTZ en los nuevos servicios nocturnos entre Almatý y Astaná, y entre Almatý y Shymkent. Cumplen con la normativa de la CEI (pueden así, por ejemplo, circular en Rusia) y cuentan con uno de los equipamientos de climatización más resistentes del planeta.

  • Velocidad de hasta 220 km/h en ancho de vía ruso (1.520 mm).
  • Diseñado para resistir sin problemas un amplio rango de temperaturas, desde los -40º hasta los +45º.
  • Construidos conforme al exigente conjunto de estándares GOST, común a todas las administraciones ferroviarias de la Comunidad de Estados Independientes: pueden circular tanto en Kazajistán como en otros diez países del entorno.
  • Mantenimiento en colaboración con el cliente a través de una empresa conjunta: Tulpar-Talgo.

Astaná Expreso

Desde su puesta en servicio, los coches nocturnos de Talgo ofrecen servicios de máxima calidad a sus pasajeros al mismo tiempo que reducen en más de un tercio el tiempo de viaje. Gracias a ello el tren ha superado en demanda a otros medios de transporte concurrentes y, todo ello, con el máximo respeto al medio ambiente.

  • Capacidad total para 306 viajeros en cada servicio.
  • Trenes nocturnos de 22 remolques que incluyen 12 coches cama en clase turista, tres coches cama en departamentos dobles y otros tres coches Gran Clase.
  • Un coche bistró y un restaurante completamente equipados para ofrecer la mejor restauración a bordo.

Recorrido del trayecto

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